Alicia García Recio - Brujas cámara

Cuando viajo

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Cuando viajo, el simple hecho de caminar por una calle desconocida sin rumbo, sin miedos, sin prisas, observando a cada peatón, cada huella del camino y cada ventanal que me mira desafiante hace que me sienta llena, plena, yo misma.

Cuando viajo, me olvido de todo, de la vida que dejo atrás y de lo que me espera mañana. No soy de esas personas que constantemente tienen la necesidad de contactar con alguien, no. Yo me puedo pasar días aislada y ser inconsciente de que lo estoy haciendo.

Cuando viajo, necesito saber qué ha pasado allí donde estoy y quién ha pisado esos caminos antes que yo. Cuando viajo, intento sacarle el mayor jugo a mi experiencia, descubrir todo aquello que no me puedo perder, e ir más allá de las guías turísticas.

“Cuando viajo, me olvido de todo, de la vida que dejo atrás y de lo que me espera mañana”

Cuando viajo, no me importa que sea invierno o verano, que todo sea fácil o conocido, que sea de noche o de día. De hecho, cuando viajo, me encanta vivir experiencias nuevas, buenas o malas, ya que, al final, son historias que te forjan y te hacen perder el miedo a lo desconocido.

Cuando viajo, me encuentro caminando sin querer por un parque o una montaña cualquiera, que podría estar en cualquier parte del mundo, pero que me tranquiliza y me da una paz que no se puede explicar.

Cuando viajo, no tengo prisas ni relojes, dejo que la vida me guíe, aunque siempre termino chocando contra una pared que me indica: “hasta aquí llegó tu billete”.

Alicia García Recio. A Spanish Travelmaker. Ámsterdam

Y es por eso que, cuando viajo, aprovecho cada segundo, siento que estoy haciendo algo que realmente quiero hacer y algo que recordaré, aunque siempre desearía que durase más.

Cuando viajo, no hay nada peor que sentir que he hecho algo que no voy a recordar. Y no me refiero a trayectos largos, lugares que al final no merecían tanto la pena o a pararme a tomar un simple café, no. Me refiero a que, cuando viajo, no soy capaz de hacer algo que no disfrute.

Es por eso que me gusta tanto viajar, porque no puedo evitar sentir que estoy haciendo lo que de verdad debería hacer, lo que de verdad quiero hacer. No hay ataduras, limitaciones ni aburrimientos, ni siquiera cuando el tiempo corre muy lento, ya que, antes de que me dé cuenta, la experiencia se habrá pasado y sólo quedará un recuerdo, un recuerdo que me deja siempre un buen sabor de boca.

Porque no importan los tropiezos por ese camino, ya que, cuando viajo, no dejo que nada de eso me afecte. Simplemente soy yo, cuando viajo, y por eso no puedo dejar de viajar.

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2 thoughts on “Cuando viajo”

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